Viajar sola en Camboya: extorsión en tuk-tuk camino al aeropuerto


Viajar sola en el sudeste asiático es una experiencia transformadora, pero también puede poner a prueba tus nervios. Hoy quiero compartirte una situación que viví en Sihanoukville, Camboya, camino al aeropuerto para tomar un vuelo a Bali cuando viajaba en Agosto de 2019. Lo que parecía un traslado simple en tuk-tuk se convirtió en una lección sobre confianza, intuición y cómo mantener la calma en momentos de presión.

Salida desde Sihanoukville rumbo al aeropuerto

Después de pasar cinco días increíbles en las islas camboyanas de Koh Rong y Koh Rong Samloem, estaba lista para seguir mi viaje hacia Bali. El punto de cruce a las islas es la abandonada y destruida ciudad de Sihanoukville, un sitio asediado por montañas de basura , edificios a medio construir y calles inundadas. En mi billetera, contaba con 45.000 riel camboyanos que serian unos 11 dólares en efectivo. Un saldo mas que suficiente para pagar un trayecto en tus tus hacia el aeropuerto según el recepcionista del hostel. Había intentado sacar más dinero de un cajero a modo de precaución, pero mi tarjeta parecía funcionar en comercios pero no en los ATM de ese país. Cosas que ocurrían con frecuencia al tener una tarjeta de banco argentino. Varios amigos habían reportado situaciones simulares pero parecía que en mi próximo destino, Indonesia, funcionaban perfectamente asi que me quede tranquila porque ese era mi ultimo día en Camboya y ya no necesitaba mas efectivo. Aun así, sabía que el trayecto en tuk-tuk hasta el aeropuerto costaba no mas de 32.000 riel camboyanos ( unos 8 dólares), así que decidí arriesgarme.

Salir del hostel fue entrar en otro mundo: calles polvorientas, basura acumulada, tuk-tuks zigzagueando entre el tráfico sin orden alguno. Después de 10 minutos, logré negociar con un conductor que aceptó llevarme por los 11 dólares que tenía, mi máximo efectivo. O eso creí.

El intento de estafa en medio de la nada

A mitad del trayecto, el tuk-tuk se detuvo en una carretera desierta. El conductor, de repente, cambió su actitud. Empezó a hablar en voz alta en su idioma, luego gritó “Money” y me mostró su celular con el número 20 en la calculadora. Me exigía 20 dólares por el viaje. Cuando le recordé el acuerdo inicial, comenzó a amenazarme con dejarme ahí mismo si no le pagaba más.

Me sentí vulnerable. Estaba sola, en un lugar desolado y sin forma de conseguir ayuda inmediata. No me importaba pagar mas, y mucho menos en esa situación pero lo cierto es que no tenia mas efectivo. En vez de entrar en pánico, fingí aceptar su condición: le prometí los 20 dólares al llegar al aeropuerto y le mostré mi tarjeta VISA como señal de buena fe. Funcionó. Reanudó el viaje, convencido de que podía sacar provecho de la situación.

Aunque fuera injusto, nunca me arriesgaría o discutiría por unos pocos dólares. Menos estando de viaje en esas circunstancias. Pero mi tarjeta VISA de banco sudamericano no me daría ese dinero. No funcionaba.

La revancha en el aeropuerto

Una vez que llegamos, el lugar estaba lleno de movimiento: turistas, policías, seguridad… su terreno de manipulación ya no le funcionaría. Saqué mis 11 dólares, se los entregué con firmeza y le dije: “Esto es lo que acordamos”. Él reaccionó furioso, gritando “Twenty!”, pero ya me estaba alejando entre la multitud. No me siguió. No podría armar una escena frente a toda esa gente. Yo me adentre en el aeropuerto y rápidamente me perdi entre la gente con una mezcla de ansiedad y nervios.

Ese día me recordé algo importante: la intuición también es una herramienta de viaje. Él pensó que podía intimidarme. Pero al final, le gané en su propio juego.


Consejos si viajas sola por Camboya (o cualquier otro país del sudeste asiático)

  • Siempre ten efectivo adicional por cualquier imprevisto, pero guárdalo en un lugar separado.
  • Negocia y acuerda el precio antes de subirte a un tuk-tuk, y si puedes, que lo escriban en papel o lo muestren en una app como la calculadora.
  • Si sientes que la situación cambia o te sientes insegura, mantén la calma y piensa en tu entorno: la seguridad, la visibilidad y las salidas.
  • Sigue tu intuición. Si algo no te huele bien, probablemente no lo esté.
  • Denuncia si puedes. Aunque en muchos lugares puede parecer que no sirve de nada, reportar conductas abusivas puede ayudar a otras viajeras en el futuro.

Viajar sola no siempre es fácil, pero es profundamente enriquecedor. Estas experiencias, por más incómodas que sean, nos enseñan a confiar en nosotras mismas y nos dan herramientas que nos acompañarán para siempre.


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